El Gobierno nacional postergó hasta el 1° de noviembre la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), que debía empezar a regir este 1° de octubre. La decisión quedó establecida por el decreto 1126, publicado este miércoles en el Boletín Oficial. Con ese diferimiento, el Poder Ejecutivo evitó una nueva suba asociada a la carga impositiva sobre naftas y gasoil durante octubre.
Según el texto oficial, la medida busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. El decreto fue firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo. La referencia a la sostenibilidad fiscal muestra que la administración nacional volvió a priorizar el desfasaje entre la actualización legal de los tributos y su traslado efectivo al surtidor.
Antecedentes y esquema vigente
La postergación replica una decisión adoptada en abril, junio y septiembre, cuando el Gobierno también difirió de manera completa la actualización de estos impuestos. En la Argentina, ambos tributos se ajustan en función de la inflación acumulada durante períodos determinados y tienen incidencia directa en el precio final que pagan los consumidores. Por ese mecanismo, cada diferimiento traslada al mes siguiente el impacto impositivo que debería haberse aplicado en el período anterior.
Impacto en los precios
La medida se conoció luego de que las petroleras aplicaran aumentos en los últimos días de septiembre. Según el texto difundido, las subas oscilaron entre el 2% y el 5%, aunque YPF aplicó un incremento del 1%. En paralelo, las modificaciones se produjeron después de que el precio internacional del petróleo Brent, utilizado como referencia para el mercado argentino, superara los US$100 por barril. Ese contexto externo incidió sobre la estructura de costos del sector y sobre el valor final en los surtidores.
Referencia del mercado
Desde YPF explicaron que el incremento se realizó dentro del esquema de “buffer de precios” implementado por la compañía y señalaron que esa medida se mantiene vigente ante la extensión del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre el valor internacional del crudo. Según datos de Surtidores, en la Ciudad de Buenos Aires el litro de nafta súper se ubica en $2.079, la premium en $2.297, el gasoil en $2.176 y el diésel premium en $2.368. Esos valores sirven como referencia del mercado, mientras permanece pendiente la aplicación de incrementos correspondientes a períodos anteriores.
Con el nuevo diferimiento, la actualización impositiva quedó desplazada hasta noviembre, aunque el cronograma oficial mantiene pendientes ajustes acumulados de etapas previas. El próximo hito a seguir será la entrada en vigencia de la actualización el 1° de noviembre, salvo que el Gobierno vuelva a dictar una nueva postergación.




