Con una frase breve y contundente —“El lunes no vengan”—, Santiago Phelan les comunicó a sus trabajadores el cierre definitivo de Will Der, una empresa textil con medio siglo de trayectoria que empleaba a más de un centenar de personas.
La firma, que compartía con un socio y tenía plantas en General Pacheco y Las Flores, quedó atrapada en un escenario de fuerte retracción de la actividad, caída de pedidos y menor demanda en el mercado interno. Según explicó el exjugador y exentrenador de Los Pumas, la continuidad ya no era viable.
En un mensaje transmitido personalmente a los empleados, Phelan se mostró visiblemente afectado y describió un cuadro económico que, según su mirada, se agravó hasta volver insostenible la estructura productiva. La decisión, de acuerdo con su relato, no respondió a una reconfiguración empresaria sino a la imposibilidad concreta de sostener la operación.
La compañía se dedicaba a la fabricación de indumentaria deportiva para marcas internacionales como Adidas, Fila, New Balance y Puma. Sin embargo, la combinación entre la caída del consumo interno y la apertura de las importaciones terminó reduciendo el volumen de trabajo al punto de forzar el cierre.
Durante su mensaje, Phelan también dirigió críticas al Gobierno de Javier Milei y responsabilizó a la política económica por el deterioro de la actividad. Sus dichos reflejan el impacto que la crisis viene teniendo en ramas industriales intensivas en mano de obra, donde cada cierre no solo implica una pérdida empresarial sino también un golpe directo sobre el empleo local.
El exintegrante del San Isidro Club sostuvo que la empresa intentó sostenerse, pero que las alternativas se agotaron. “No había opción de seguir, no hay trabajo en la calle”, afirmó, en una definición que sintetiza la fragilidad del contexto para el sector textil.
El cierre de Will Der se inscribe en una situación más amplia que atraviesa a la industria textil argentina, marcada por caída de la actividad, menor utilización de la capacidad instalada y pérdida de puestos de trabajo. Para los empleados, el anuncio significó el final abrupto de una fuente laboral que durante años formó parte del entramado productivo de la zona.




