Un informe del equipo de research de IEB sostiene que bajar la inflación anual argentina desde la zona actual hasta un dígito puede demandar hasta una década, según antecedentes de América Latina. El trabajo, basado en datos del Banco Mundial, compara procesos de desinflación en la región y concluye que la reducción desde niveles superiores al 30% anual hacia menos de 10% no fue inmediata en la mayoría de los casos. La lectura cobra relevancia porque la inflación se mantiene estancada en torno al 30% anual desde hace un año, de acuerdo con el análisis citado. En ese contexto, el informe plantea que el último tramo del proceso suele ser el más difícil.
Antecedentes regionales El relevamiento de IEB señala que los casos más rápidos fueron Ecuador y Brasil, donde la baja de la inflación a un dígito llevó dos años. En Ecuador, el proceso fue de 2001 a 2003, desde 38% a 8%, y en Brasil, de 1995 a 1997, desde 66% a 7%. El informe atribuye esos resultados a factores institucionales específicos: la dolarización en el caso ecuatoriano y el fin del régimen de indexación de precios en el brasileño. En el resto de los países relevados, los plazos oscilaron entre cuatro y diez años.
Casos de la región El listado del bróker incluye a México, con cuatro años para pasar de 34% a 9% entre 1996 y 2000; Perú, también con cuatro años, de 49% a 9% entre 1993 y 1997; y Uruguay, con el mismo lapso, de 42% a 6% entre 1995 y 1999. Luego aparecen Guatemala, con seis años; Paraguay y Colombia, con nueve años cada uno; y Chile, El Salvador y Honduras, con diez años para consolidar una inflación de un dígito. Según el texto, la experiencia regional muestra que la desinflación no es lineal y que el tramo final suele requerir más tiempo que el inicial. Esa comparación es la base para proyectar una baja más lenta en Argentina.
Datos recientes El comentario de IEB se difundió después de conocerse el dato de inflación mayorista de julio, que el INDEC informó la semana pasada. Según el texto, Javier Milei celebró que el indicador “empezó con cero”, aunque no precisó si se refería a la medición mayorista o minorista. El informe agrega que el mes estuvo influido por la caída inicial del precio internacional del crudo, en el marco de negociaciones en Medio Oriente. En esa línea, petróleo y gas bajaron 9,2% en el mes y restaron 0,91 puntos porcentuales a la variación general del índice mayorista.
Proyecciones Para el IPC (Índice de Precios al Consumidor), el consenso relevado en el REM del BCRA proyecta 1,8% mensual en agosto y septiembre, luego 1,7% en octubre y 1,6% en noviembre. En diciembre prevé un rebote a 1,8% por estacionalidad y una baja a 1,7% en enero. Con ese sendero, el año cerraría con poco menos de 30% y los próximos doce meses alrededor de 22%, siempre según esa estimación. LCG agregó que la inflación de Ciudad de Buenos Aires podría ceder en agosto, aunque advirtió que la inflación núcleo sigue alta y que los aumentos postergados en regulados, sobre todo combustibles y tarifas, mantendrán presión sobre los precios.
Variables a seguir El informe de IEB concluye que la evolución del tipo de cambio, la política monetaria con sesgo contractivo y la dinámica del petróleo seguirán siendo variables centrales para la trayectoria de los precios. También señala que la inflación implícita entre títulos a tasa fija y bonos ajustables por CER se ubica en torno a 30% para el año, en línea con el último REM. En ese marco, el dato de julio no es presentado como un cambio de tendencia sino como un rebote puntual dentro de un proceso que, según el informe, seguirá siendo lento y no lineal.




