Desde el 06 diciembre 2019 hasta el 15 marzo 2020 en el Museo de Bellas Artes se puede disfrutar de estas dos alternativas que muestran aspectos peculiares del arte.

Los amantes del arte cuenta con dos alternativas para ver y disfrutar en el Museo Provincial de Bellas Artes. Lado B y Escuela Cuzqueña son expresiones del arte latinoamericano, que muestran su diversidad
Lado B es un espacio de indagación sobre las obras de la colección del Museo Franklin Rawson que no se encuentran exhibidas en sala. Se busca descubrir y redescubrir aspectos peculiares de las mismas que, en proceso de investigación, van acrecentando su biografía. Nos interesa poner en valor las piezas y sus características históricas, teóricas y estéticas.
Pintura, escultura, objetos y arte gráfico son algunos de los géneros que se exhibirán, mes a mes, acompañados de un completo análisis y rigor investigativo para compartir con los visitantes, estudiantes, investigadores y curiosos de las bellas artes y las artes visuales.
Lado B es el otro lado de la colección y una manera distinta de dialogar con el arte, la historia y el museo.

Escuela Cuzqueña
Estas tres pinturas cuzqueñas, Nacimiento y los Desposorios de María, Sagrada familia y La huida a Egipto forman el acervo colonial de la institución; ingresaron junto a las pinturas europeas de la donación Lagos en 1997. Su datación debe fijarse hacia 1740-1760, años en los que se produce la expansión exportadora de los talleres surandinos. Se encuentran restauradas y reenteladas.
La de mayor calidad es la doble escena del Nacimiento y los Desposorios de María que seguramente formar parte de una serie sobre la vida de la Virgen. Estas pinturas se enviaban desde los talleres en rollos para ser luego recortadas; en este caso se mantuvieron unidas tal vez con el objetivo de enmarcarlas por pares. Las otras pinturas representan La huida a Egipto y Sagrada familia, esta última en un entorno natural, de este modo ambas telas forman una secuencia novotestamentaria.
La pintura con sobredorado se denominaba fina, esto es de ejecución delicada y con realces dorados en las vestiduras de los personajes, que se contraponía a la pintura llana en el lenguaje de los conciertos de obra. Su estilo no es posible asociarse con el de un maestro u obrador en concreto, pues se trata de un momento en el que casi no asoman nombres ni personalidades individuales, como ha señalado el historiador del arte peruano Luis Eduardo Wuffarden, consultado sobre estas obras de nuestra colección.