Disturbios en Cataluña dejan 182 heridos y 83 detenidos

QUINTO DÍA DE HUELGA GENERAL

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Unos 400 violentos provocan un combate sin precedentes junto a la Plaza de Cataluña mientras grupos de radicales, con ayuda de activistas extranjeros, hostigaron durante horas a la Policía Nacional para desencadenar otra noche de barricadas.

Lo buscaron desde el principio del día. Los violentos no estaban dispuestos a dejar pasar la ocasión de montar la batalla campal más multitudinaria desde que el lunes comenzaran las algaradas. Y lo consiguieron. Lograron llevar la guerra al corazón turístico y comercial, a menos de 300 metros de la Plaza de Catalunya de Barcelona, epicentro de la ciudad.

Consiguieron que un viernes por la noche, con temperaturas casi primaverales, el barrio más concurrido de la capital catalana fuera un erial donde los encapuchados, en una nueva demostración de acciones coordinadas de ‘kale borroka’, sustituyeron a los turistas.

Los radicales sembraron de barricadas de fuego, de hasta 20 metros de longitud, el barrio alrededor de la Jefatura Superior de Policía de Vía Laietana. La sede policial, habitual objetivo de todas las movilizaciones independentistas, se había librado hasta ahora de la ira de los violentos; por eso los servicios de Información temían, como así fue, que este viernes fuera el lugar escogido.

Lo que no esperaban en la Policía es enfrentarse más de seis horas a 400 radicales extremadamente violentos y organizados (al principio llegaron ser más de 2.000) entre los que había numerosos activistas antisistemas europeos -en especial franceses, italianos o griegos- que llegaron ex profeso para participar en los disturbios o que residen en Cataluña.
Tampoco esperaban los servicios de Información que todo empezara tan pronto. Pero es que estaba planeado.

Los radicales, envalentonados por el ambiente multitudinario independentista de la jornada, no esperaron como en días anteriores a que cayera la noche o a que acabara la gran manifestación secesionista.

Hostigar a los agentes

Desde las dos de la tarde varios centenares de radicales, muy jóvenes en su mayoría, empezaron a hostigar a los agentes de las Unidades e Intervención de la Policía (UIP, antidisturbios) que custodiaban la sede policial. Durante dos horas, éstos últimos aguantaron una lluvia de orines, cerveza, pintura y huevos.

Las órdenes eran no entrar en provocaciones pero cuando los centenares de violentos arremetieron contra el cordón, sobre las cuatro de la tarde, el caos comenzó. Las primeras cargas, con cuatro detenidos, alejaron de la Jefatura a la masa pero, a su vez, calentaron los ánimos que es lo que buscaban los cabecillas.

Y en cuestión de menos de cinco minutos empezó la batalla. Como viene ocurriendo desde el lunes, minutos después aparecieron en la Plaza de Urquinaona, donde tuvieron lugar los mayores encontronazos, grupos con bidones de líquido inflamables para levantar barricadas.