Esta unidad académica de la UNSJ desarrolló máscaras para personas que atienden al público en el ámbito universitario. Mañana, se entregarán las primeras en el comedor universitario.

Mañana miércoles se entregarán las primeras máscaras que fueron elaboradas por un grupo de profesionales y alumnos avanzados de la Facultad de Arquitectura de la UNSJ. Las mismas fueron evaluadas y serán destinadas a personas que tiene contacto con el público en esta casa de altos estudios.
El decano de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, el arquitecto Roberto Gómez contó que “este es un pequeño aporte que podemos hacer desde nuestros conocimientos para el resto de la Universidad”. También se trabajó con miembros de la Escuela Industrial que también depende de la UNSJ. “Nosotros las vamos a poner a disposición en el Palomar, para que las vayan distribuyendo en cada una de las personas que tienen contacto con el público y lo requieran”.
Es por esto que las primeras máscaras las distribuirán mañana en el comedor universitario a todos aquellos que hacen la atención de las personas.
También, aunque “no ha sido un pedido formal, hubo una solicitud de gente de la Policía de la provincia”.
El decano al explicar el desarrollo contó que “los barbijos tienen poca duración y luego de ello no son recomendados. En el caso de la máscara protege los tres lugares por donde puede entrar el virus, la boca, la nariz y los ojos”. Esto llevaría a que la gente trabaje con tranquilidad “al final de la jornada se la saca, la limpia como nosotros les indicamos y luego se puede utilizar de nuevo”. Las máscaras se armaron con “vinchas que son impresas en las impresoras 3D que tenemos nosotros. En cuanto a la cobertura de la cara es con acetato, que es de primera calidad”.
Sobre las máscaras explicó que “las máscaras tienen la sujeción que son como una vincha, que se pone en la mitad del cráneo y tienen una vinculación por atrás. También tiene una segunda vincha que le permite la movilidad, luego se coloca el acetato y quedan como si fuera una máscara de soldar”. Explicó que al colocárselas la persona les protege desde la frente hasta debajo de la barbilla.
Gómez contó que se trabajó en tres modelos, que fueron probados en distintas personas y circunstancia. “Lo que se quería ver es que funcionara de la mejor manera”. Por otro lado, el decano se mostró conforme con lo conseguido “porque todos colaboraron poniendo todo su esfuerzo”. Agregó que “este desarrollo nos ha servido como un ejercicio de diseño porque no se tomó nada que haya en el mercado sino que lo desarrollamos nosotros. Esta es una investigación que hicimos para ver cual funcionada mejor”.
Respecto a los materiales, el funcionario contó que “los teníamos y por ello comenzamos con el desarrollo. Es por esto que ahora estamos hablando con la Universidad para que se haga la restitución de los materiales. De hecho algunos materiales se han acabado y tenemos que salir a comprarlos y los fondos son propios de la universidad. También algunos de los docentes han puesto el dinero para comprar el acetato y las facturas se les reconocerá en su momento”.

Un pedido particular
El decano también contó que “hemos recibido el pedido de estas máscaras de un puesto policial en particular”. De todos modos explicó que “esto no lo hemos hecho porque sabemos que el universo de la policía es muy amplio y en la medida que podamos lo vamos a ir aportando”. Gómez consideró que la fuerza policial “se encuentra en una situación de riesgo porque puede haber un episodio violento y necesitan protección”.
Por otro lado, agregó que “ahora hay gente en los controles policiales y tiene que protegerse, científicamente está comprobado que el barbijo tiene una corta duración, por lo que la máscara es una alternativa interesante”.