El ciclista Eric Mendoza, de 14 años, se consagró campeón argentino en la especialidad vueltas puntuables de la categoría 2011. El logro resume una trayectoria que comenzó cuando tenía 11 años y que, según su entorno, se sostiene con entrenamiento, viajes y apoyo familiar. La consagración lo ubica entre los jóvenes valores de una disciplina que exige continuidad y recursos para competir.
Eric explicó que eligió ese deporte porque le gusta desde chico. “Elegí ciclismo porque me gusta desde chiquito”, dijo, al describir el origen de una práctica que lo acompañó en los últimos tres años. Su caso muestra cómo el rendimiento deportivo en categorías formativas depende tanto de la preparación como de la posibilidad de sostener la actividad en el tiempo. En ese marco, el título argentino adquiere relevancia por tratarse de un campeonato nacional en una edad de desarrollo deportivo temprano.
Apoyo familiar Su familia está integrada por sus tres hermanos, su mamá y su papá, a quien el joven identificó como una pieza central para continuar en el ciclismo. “Le agradezco a mi papá por apoyarme en todo esto, en este deporte que es bastante complicado y caro”, señaló. La referencia al costo no es menor: en una disciplina con gastos de traslado, preparación y equipamiento, la continuidad suele depender del acompañamiento doméstico y de la capacidad de afrontar esos erogaciones.
El padre del deportista también describió las dificultades de la exposición pública que acompañó el título. Dijo que Eric no está acostumbrado a hablar frente a un micrófono y que incluso le costó realizar el audio. “Nosotros no estamos muy acostumbrados a todo esto que está pasando”, admitió. La observación da cuenta de un entorno familiar que acompaña sin estructura profesional establecida, en un contexto donde el reconocimiento deportivo llegó antes que la visibilidad mediática.
Proyección Según la propia familia, el objetivo inmediato es seguir ayudándolo “en lo que podemos” para que continúe creciendo en la disciplina. A los 14 años, Mendoza ya suma un título argentino para su carrera deportiva, en una especialidad que premia la regularidad y la estrategia sobre la pista. El próximo desafío será sostener ese nivel competitivo y mantener la actividad en una disciplina que, de acuerdo con su entorno, exige esfuerzo físico y recursos económicos permanentes.




