El Palomar fue sede de un torneo interuniversitario mixto que reunió a estudiantes en una jornada de deporte y encuentro. La actividad convocó a jóvenes de distintas carreras y facultades, en un formato que combinó competencia y camaradería.
Entre los participantes hubo un equipo integrado por estudiantes de Ingeniería Mecánica, que se enteró de la convocatoria a través de redes sociales y decidió sumarse de manera conjunta. Los integrantes señalaron que suelen jugar entre ellos durante la semana, aunque en esta ocasión pudieron enfrentarse con otros grupos y salir de la dinámica habitual de la facultad.
Participación estudiantil
La preparación del equipo estuvo marcada más por el entusiasmo que por entrenamientos específicos. Según reconocieron entre risas, practicaron poco, pero llegaron con disposición para jugar y aprovechar la jornada. Esa experiencia les permitió medirse con estudiantes de otras carreras y universidades en un ámbito común.
El torneo funcionó además como un espacio de vinculación entre estudiantes de distintas instituciones, con el deporte como eje de contacto. La propuesta reunió a participantes de diferentes facultades y sostuvo una lógica de encuentro que excedió el resultado deportivo. En ese marco, la actividad se consolidó como una instancia de integración entre jóvenes universitarios.
La jornada dejó como dato principal la articulación entre competencia y convivencia en El Palomar, con participación de estudiantes que se organizaron a partir de una convocatoria difundida en redes sociales. El encuentro no solo reunió equipos mixtos, sino que abrió un espacio de intercambio entre carreras y universidades que podría repetirse en futuras convocatorias.




