El viaje de Unión de Villa Krause a Desamparados terminó con un episodio de violencia que obligó a detener la marcha del colectivo y generó tensión entre los jugadores. En la tarde-noche del miércoles, mientras el plantel se trasladaba con custodia policial, una persona arrojó una piedra contra la unidad y rompió el vidrio de una ventanilla. Nacho Barahona, uno de los futbolistas que viajaba con sus compañeros, describió el momento y dijo que durante unos instantes no sabía si podían producirse nuevos ataques.
“Veníamos con la custodia, adelante y atrás. Yo venía sentado con Joaquín Araya, del lado de la ventanilla. Vi a una persona que miraba el colectivo. Yo tenía la mano apoyada contra el vidrio, a la altura de la cara, y la piedra dio ahí. Se rompe el vidrio y a Joaquín le saltaron los vidrios. Nos tiramos al piso y ahí nos quedamos. Yo tenía un pequeño corte, pero no sabía si venían más piedras”, relató el volante del Azul. El testimonio permite dimensionar el riesgo del traslado y explica por qué la llegada al estadio se demoró más de lo previsto.
La decisión de jugar
El susto no alteró la postura del plantel respecto del partido. Barahona aseguró que en ningún momento contempló no disputar el encuentro y señaló que la decisión fue conversada con el cuerpo técnico, los compañeros y los dirigentes. “En ningún momento pensé en no jugar. Igual, lo charlamos con el cuerpo técnico, los compañeros y los dirigentes. Sabíamos que teníamos que enfrentarlo al partido y definirlo en la cancha”, sostuvo. La definición fue relevante porque el episodio ocurrió antes de un cruce clave por la competencia en curso.
Reclamo por la violencia
El futbolista también vinculó lo ocurrido con el clima que rodea a este tipo de enfrentamientos y cuestionó que la pasión derivara en agresiones. “Duele ver que pasen estas cosas, porque no es lo que uno quiere. El fútbol es pasional, pero se llega a niveles que no alcanzo a comprender. Siempre uno quiere que todo se desarrolle en un campo de juego”, manifestó. Barahona agregó que, pese a la demora, el grupo llegó con la convicción de sostener la competencia y defender la camiseta de Unión.
Denuncia y actuación policial
Sobre las consecuencias posteriores, Barahona dijo que se encuentra bien y que, junto con su padre, resolvió no presentar denuncia. “Hoy estoy bien y lo hablamos con mi papá y decidimos no hacer la denuncia, pero sé que actuó Flagrancia”, contó. También señaló que, cuando llegó al club para entrenar, le mostraron la explicación que habría dado el detenido: “Me dio un poco de risa. Ojalá que no pase nunca más”. En ese tramo, el jugador dejó constancia de que intervino Flagrancia, aunque no brindó más precisiones sobre el expediente ni sobre la situación procesal.
Lo que viene
El episodio quedó enmarcado en la previa del nuevo cruce entre Unión y Sportivo Desamparados, previsto para este domingo por la tercera fase del Torneo Regional Amateur. Será el sexto partido del Azul en lo que va de 2026, un año en el que todavía no consiguió una victoria. En ese contexto, el plantel buscará que la atención se concentre en el desarrollo deportivo y no en los incidentes del traslado, mientras se espera que cualquier derivación judicial o policial del ataque quede en manos de las autoridades intervinientes.




