En un juicio con jurados populares, el tribunal de Cruz del Eje, Córdoba, condenó a Flavia Saganías -de 41 años y madre de cinco hijos- a 23 años de prisión.

En el juicio, que culminó a fines de noviembre, se la encontró culpable de haber instigado, a partir de un posteo en Facebook, un ataque contra su ex pareja, Gabriel Fernández.
En agosto de 2017, Flavia había denunciado a Fernández por abuso sexual contra una de sus hijas, de 8 años, fruto de una relación anterior. Sus sospechas tenían fundamentos: había detectado que la nena, no solo se mostraba muy enojada y no hablaba con casi nadie: por las noches se despertaba gritando “qué asco, qué asco, no quiero”.

Había, además, antecedentes de violencia contra Flavia, por eso la justicia le había dictado una orden de restricción. Una psicóloga, entonces, le sugirió a Flavia que, como la nena no le contaba lo que le pasaba, la hiciera dibujar. Flavia le pidió que dibuje a Gabriel Fernández y ella dibujó dos manos grandes y un pene.

La justicia le dio a Flavia la misma pena que a los autores del ataque: 23 años de prisión.
La justicia le dio a Flavia la misma pena que a los autores del ataque: 23 años de prisión.
Con el dibujo que la niña había realizado, Flavia fue a la justicia de Cosquín. “La nena no quiso hablar, no se dejó revisar. Cuando volví yo tenía más miedo de que Fernández tome represalias. Él violaba la orden de restricción. Ahí fue cuando hice el famoso escrache”, relató Saganías durante el juicio.
Una trabajadora social determinó en 2017 que “no había signos de abuso” en la menor y, solo dos meses después de haber sido presentada la denuncia, el juez archivó la causa, que se tramitaba en los tribunales de Cosquín.

Frustrada, enojada y atravesando el puerperio (hacía muy poco que había dado a luz a los mellizos que hoy tienen dos años y medio, hijos también de Fernández pero a quienes él nunca reconoció ni dio su apellido), Flavia realizó un posteo en Facebook:
“Este abusador de niños, denunciado en la fiscalía de Cosquín, sigue suelto. Un violador más que sigue libre entre nuestros niños. Se llama Gabriel Fernández y vive en calle Pampa al fondo. Por favor difundir. Cuidémonos entre nosotros ya que la justicia no hace nada”. La publicación estuvo en línea pocas horas: fue denunciada y se dio de baja.