DEJÓ EL ALCOHOL, LAS DROGAS Y HOY ES CAMPEÓN CONTINENTAL

ANDRÉS TEJADA, EJEMPLO DE SUPERACIÓN

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El púgil del Club Julio Mocoroa se apoderó el sábado del título Fedebol de la AMB (Asociación Mundial de Boxeo) con un impresionante nocaut. “Sin dudas es mi mayor logro en el boxeo”, admite. “Canelito”, que vivió una adolescencia oscura, salió adelante gracias al deporte de los puños. “Me cambió la vida”, no se cansa de repetir.

 

 

 

 

“El boxeo me cambió la vida, antes trabajaba para tomar, drogarme y hasta estuve preso”, le confesó el 10 de agosto del año pasado a este medio en un entrevista exclusiva, en la que el boxeador narró su duro pasado.
A base de esfuerzo y sacrificio, logró salir de esos callejones oscuros y hoy tiene sus frutos.
El púgil Andrés “Canelito” Tejada, que nació en Chubut y hace 12 años que vive en la SJ, venció por KO en el tercer round al favorito Jorge “Picante” Bermúdez, en un combate realizado en el Complejo Termal Vertiente de Concordia, en Entre Ríos y se quedó con el título Fedebol (Cinturón Continental) AMB de la categoría superligero.
Tejada, de 26 años, conectó con una potente derecha en el rostro a su rival a los 4 segundos de comenzada la tercera vuelta.
“Es mi mayor logro en el boxeo. Gané por KO en el tercer round. Cuando llegué a SJ mis hijos me decían ‘ganaste papá’, eso me hizo emocionar. En el momento que gané se me vinieron muchas cosas a la cabeza, el esfuerzo y sacrificio que hice; también todo lo duro que pasé. Ahora este título me motiva y sueño con pelear algún día por el título del mundo” y no se cansa de repetir “el boxeo me cambió la vida”, relató el púgil del Club Julio Mocoroa que es entrenado por histórico Fito Fernández.
Tiziano, su hijo de tres años ya tira los puños, “no sabes como le gusta el boxeo, anda tirando manos para todos lados. Ese es una máquina de tirar trompadas. Le gusta y cuando viene al club hace desastres”.
Canelito” admite que su técnica cuando sube al cuadrilátero es “salir a buscar la pelea. Tengo varias ganadas por KO. La pelea se dio salimos a todo o nada. A buscar la victoria. Sabíamos que era un boxeador de buena técnica. El primer round salí con todo. Se dio la casualidad de que me caí y me contaron, pero me había resbalado. En realidad no sentí esa mano. En ese asalto le noté el ojo medio hinchado y empecé a trabajar ahí. En el segundo ya le vi la cara de preocupación y seguí trabajando en el ojo, le metí otra jup y se le hinchó más. En el inicio del tercero salí a ganar, lo saludo y le meto el derechazo. Ahí cayó y gané por nocaut”.
En plena pandemia a su esposa Estrella le dio Covid, “ahí estuve parado varias semanas. Luego en una de las peleas perdí ante Andino y esa derrota me enseñó que hay que hacer las cosas bien”, sostuvo el púgil que además de ser boxeador trabaja en un laboratorio de muestras de perforaciones.
El box lo sacó de las drogas, el alcohol y hoy es campeón continental.