La pandemia a Germán Recabarren lo obligó a reinventarse. Dio un giro total a su vida que estaba relacionada con la musicalización de eventos, vendió algunas de sus pertenecías e hizo algo impensado para muchos, plantó tomate para mercado.

 

 

 

 

La Canción de Alberto Cortez dice “quiso volar igual que las gaviotas y poco a poco fue ganando altura y los demás dijeron pobre idiota no sabe que volar es imposible”. Pero con toda la adversidad y los pronósticos, agobiado por la quietud de la pandemia y la inactividad económica, Germán Recabarren-34 años- que tenía una importante empresa de sonidos, se vio obligado a dejar el ritmo de la noche para reinventarse en productor rural
Germán desde muy chico fue un apasionado de la música, comenzó como DJ, pasó por muchas discotecas siendo el autor de todas las alegrías de los que danzaban en la pista. Luego creció y pudo instalar una empresa que se ocupa de los servicios de sonido, pantallas y escenarios.
“La pandemia nos tomó por sorpresa y hubo que reiventarse”, explica. Recabarren cuenta que su situación económica pre pandemia era excelente “estaba ganando muy buena plata, pero no me la gastaba e iba reinvirtiendo. Me daba los gustos pero no tiraba la plata”, afirmó.
Pero llegó el cierre que se produjo a raíz del Coronavirus y “todo lo que tenía que ver con el rubro mío quedó paralizado”.
Se recluyó en la primer cuarentena en una casa en Zonda y “hablando con mi hermano gemelo Agustín, que es Ingeniero Agrónomo analice que hacer. Sabía que esto venía para largo y opté por la producción rural. Nosotros venimos de una familia campesina, siempre tuvimos viñedos y algunos campos con ganado en la zona de Maradona”.
“Me tuve que deshacer de una camioneta automática, una lancha y todos mis ahorros. Alquilamos una finca en calle Mendoza pasando 11 e iniciamos”, dijo Recabarren.
Siempre teniendo como sostén técnico a su hermano “me metí en el cultivo del tomate para mercado, que requiere de mucha mano de obra e inversión”.
Plantó 4 hectáreas de tomate para mercado. Para el cultivo utilizó toda la tecnología que el agro ofrece al productor que apunta a una calidad premium.
En la adaptación y aprendizaje, Germán se convirtió en un obrero más. “Me encontré con una cara espectacular que es la calidad de la gente de campo, hay una solidaridad incomparable. Algo que en mi anterior actividad jamás la habría conseguido”.
Agradeció la colaboración del productor Osvaldo Manzano y a su hijo Martín, quienes le ayudaron en la búsqueda y preparación de la tierra. “El viene a ser como mi padrino en el campo”.
Otros que colaboraron de manera desinteresada, fueron Luis Martín- productor de Carpintería- y Miguel Fernández y Alberto Soraides “que si es productor de tomate de mercado. Todos ayudaron con el aporte de maquinaria y asesoramiento para que pudiera poner en marcha su chacra.

Germán ya comenzó a cortar los primeros tomates y va por más alquiló una finca para producir tomate tardío y cebolla o ajo”. También han hecho lo propio con dos hectáreas cercanas al lugar donde tiene el tomate para hacer zapallo del tronco”.
Por último afirmó que “nosotros apostamos al campo con todo, ahora estamos metidos hasta el cuello y nuestro único objetivo es crecer. Ahora el objetivo es comprar un tractor, como sea para que el año que viene no estemos molestando a nadie”.