Cuatro causas por las cuales no cede la inflación

Estudio

Según el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, medidas parciales no lograrán erradicar la inflación, advirtiendo que una emisión monetaria del orden del 84% anual, a niveles de diciembre 2019/febrero 2020, es incompatible con cualquier objetivo anti inflacionario.

Tras destacar que la inflación es un fenómeno multicausal, el Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano sostuvo que se requiere “de un enfoque integral, capaz de atacar el conjunto de los factores inflacionarios”, para el éxito de cualquier política en este sentido.
Comparando el fenómeno con una “hidra de cien cabezas”, destaca que la inflación no desaparece mientras no se corten todas ellas.
Si bien reconoce que en el actual proceso inflacionario, sólo algunas causas han sido recortadas, el resto sigue en pie y explica la subsistencia de este fenómeno, que destroza el poder adquisitivo de los argentinos.
Al analizar la inflación actual, destaca en primer lugar que la inercia inflacionaria, es identificado por el gobierno actual como el principal responsable de los aumentos de precios.
Pero a pesar de congelar tarifas, existen miles de precios de bienes finales y de insumos que periódicamente se ajustan en base a la inflación pasada. Esta inflación inercial genera un piso para los aumentos de precios.
Otro factor son los salarios. Las subas nominales de salarios impactan sobre lo costos de las empresas, que los trasladan a los precios. Esto retroalimenta la espiral precios-salarios que sólo puede cortarse con un acuerdo de precios y salarios pero sólo será efectivo si va acompañado de una emisión monetaria ajustada a la meta de inflación.
Aquí subyace uno de los principales problemas ya que Entre el 10 de diciembre de 2019 e igual día de febrero pasado, la base monetaria creció un 10,7%, es decir a un ritmo del 5,2% mensual. Ello equivale a un 84% anual, casi el doble de la inflación de 2019.
Es evidente que un crecimiento monetario de un 84% anual es incompatible con cualquier objetivo de reducir la inflación.
A este punto, se pueden añadir los datos de febrero pasado del Banco Central indicando que el mes pasado, el saldo promedio del M3 privado, tal como denomina el Banco Central al circulante en poder del público y los depósitos en pesos del sector privado no financiero, aumentó 5,3% en términos nominales y 4,3% en términos reales y ajustado por estacionalidad.
El informe del BCRA señaló que hubo algunas medidas que favorecieron los ingresos de sectores que típicamente hacen un uso más intensivo de circulante, como son asalariados, jubilados, pensionados y beneficiarios de programas sociales, entre otros.
Agregó que el crecimiento mensual desestacionalizado del circulante en poder del público se redujo a 3,8%, lo que implicó un crecimiento real desestacionalizado de 1,2%, por debajo del que se observó en diciembre y enero pasados.
El cuarto y último punto a tener en cuenta para terminar con la inflación, al que hace mención el CENE es el déficit fiscal.
El estudio señala que los datos de enero último indican que, por cada 100 pesos de gasto público, el erario recaudó sólo 81.
“Mientras no se cierre esta brecha, la presión sobre el Banco Central para cubrirla hará que continúe la dominancia fiscal sobre la política monetaria y que ésta no pueda cumplir un rol antiinflacionario”, señala.
“Atacar la inflación requiere un plan integral que elimine todos los factores que la alimentan. Para ello se necesitan políticas de orden monetario, fiscal, cambiario y de ingresos totalmente coordinadas en pos del logro de dicho objetivo. Las medidas parciales son sólo paliativas y no lograrán erradicarla. Como la hidra, siempre renacerá con mayor o menor virulencia”, subraya finalmente. Cabe destacar que las proyecciones de los analistas para los próximos meses hablan de una en 2020 será del 40% , según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA.