Cuando la pasión es más fuerte

Automovilismo

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El Súper TC 2000 es la categoría más costosa del país. Para todo el campeonato, hay que desembolsar alrededor de 15 millones de pesos. El TC cuesta 1 millón por fecha y el Top Race alrededor de 500 mil pesos. En San Juan nadie vive del automovilismo.

 

Una pintoresca carpeta, que incluye trayectoria y fotos con inolvidables podios, reposa sobre el viejo escritorio de roble. A un costado, el calendario de carreras y una calculadora…
El dueño de casa camina hacia la cocina, se prepara un café, mira el celular y enciende la tele para ver las noticias. Quiere saber el precio del dólar… Y la realidad muestra algo distinto a lo que desea ver. Igual no duda. La pasión por acelerar sigue intacta, tal como aquella tarde del debut en una pista.
Fabián Flaqué, que es uno de los pilotos sanjuaninos más laureados de los últimos tiempos, suele contar que alguna vez se podía vivir del automovilismo. Sí, así como lo hacen los futbolistas o los tenistas, entre algunos otros. Pero en la actualidad, las cosas cambiaron en nuestro país. Facundo Della Motta, también suele contar que “son contados con los dedos de una mano los pilotos que pueden dedicarse 100% al automovilismo”.
La mayoría no pueden ni tienen tiempo para pensar solo en el auto. O sea, estar metido de cabeza en la carrera del fin de semana. Y con todo lo que eso implica, que no es poco (entrenamiento, puesta a punto del auto, preparación física y mental, entre otras cosas relacionadas con la carrera). Della Motta, Flaqué, Tobías Martínez, los Persia, Da Rold, los Leánez y tantos otros, tienen que salir a golpear puertas y presentar carpetas para reunir los recursos financieros que hacen falta para poner el auto en pista…
Por suerte, en San Juan está el fuerte acompañamiento del Gobierno. Que no solo pone algo de plata por auto, sino que dispone de todo un equipo de profesionales para apuntalar el rendimiento de los deportistas. Y eso incluye, además de asesoramiento, atención psicológica y nutricional.
Con todo eso a disposición, por ahora tienen que trabajar en sus emprendimientos personales para vivir y luchar a diario para generar los recursos mínimos y necesarios para poner el auto en pista. Es que, encima de todo eso, hay que estar pendiente del precio del dólar para saber a ciencia cierta cuánto dinero hay que reunir para la carrera del domingo…
La categoría más costosa del país es el Super TC 2000, que en la década de los 90 arrancó como Turismo Competición 2000 con la idea de mostrar en pista aquellos modelos de auto que también podían verse en las calles. Y a partir de ahí fue evolucionando, a tal punto que ahora es una de las categorías con mayor y mejor tecnología.
Hoy en día, para correr en el Súper TC 2000, hay que tener alrededor de 15 millones de pesos para afrontar toda la temporada. Eso como mínimo, sin dejar de mirar de reojo el precio del dólar y el costo del combustible, teniendo en cuenta que todos los motores usan infinia.
Una cifra similar también hay que tener para correr todo el año en Turismo Carretera. Según Della Motta, que es el piloto sanjuanino que está en esa categoría, cuesta alrededor de un millón de pesos poner el auto en pista. Por eso, además del esfuerzo personal, se requiere el respaldo del equipo, de varias empresas y del Gobierno para afrontar las 15 fechas.
En Top Race, los números también son bastante elevados. Los sanjuaninos Fabián Flaqué y Fabricio Persia, que compiten en Top Race Series, tienen que salir a buscar entre 400 mil y 470 mil pesos por carrera. Es decir, para estar presente todo el año deben pensar en un poco más de medio millón de pesos (son 11 fechas). Y en el TN (Turismo Nacional), que suele tener en pista a los Leánez (Diego y Facundo), Gabriel Da Rold y Carlos Santaella, el costo oscila entre 400 y 600 mil pesos por fecha.
Lo real y concreto es que en este bendito y querido país, donde nacieron Fangio, Maradona y Vilas, entre otras grandes leyendas del deporte, muchos pueden vivir del fútbol o del tenis. Pero casi nadie puede ser profesional del automovilismo…