En los últimos años, el número de adultos en EE. UU. que recibieron reemplazos totales de cadera tras una fractura, es decir, tanto la cabeza femoral como la cavidad de la cadera, se disparó a cerca de 500 000 casos al año. Esa tasa es casi el triple que la de reemplazos parciales de cadera, en la que solo se incluye la cabeza femoral.

Sin embargo, un reciente estudio canadiense comparó los resultados a corto plazo de ambas cirugías y alertó sobre estas estadísticas. “Lo que sabemos es que, en un plazo de dos años de someterse a un reemplazo de cadera total o parcial, no hay diferencias, y posiblemente hay más daño con los reemplazos totales”, señaló el doctor Mohit Bhandari, director académico de cirugía ortopédica en la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario, y autor principal del trabajo.

Junto a su equipo, el experto asignó al azar a aproximadamente 1 500 pacientes que tenían 50 años o más y una fractura de cadera, a recibir un reemplazo de cadera total o parcial. Todos los participantes podían caminar de forma independiente.

Los investigadores querían averiguar, antes que nada, qué grupo tendría más probabilidades de necesitar un procedimiento de cadera adicional durante el seguimiento de dos años. También analizaron las diferencias entre los dos grupos en la función y calidad de vida, además del desarrollo de efectos adversos graves. Aunque, los autores reconocieron que la mayoría de las diferencias resultaron insignificantes.

Alrededor de un 8% de los pacientes de ambos grupos necesitaron someterse a un segundo procedimiento de cadera durante los 24 meses de seguimiento. Los pacientes que recibieron un reemplazo total de cadera reportaron una función ligeramente mejor, menos dolor y rigidez que los que recibieron el reemplazo parcial de cadera. Pero, las mejoras no fueron suficientes para alcanzar la significación clínica.

La diferencia en las complicaciones graves entre los dos grupos fue quizá la mayor “sorpresa”, ya que ocurrieron en un 42% de los pacientes con un reemplazo total de cadera, en comparación con un 37% de los que recibieron un reemplazo parcial.
Bhandari sugirió que esos efectos adversos que sufrieron ambos grupos quizá no hayan sido un resultado directo de la cirugía, pero advirtió que cuando alguien se somete a una cirugía más compleja que tarda más tiempo, es probable que el riesgo de complicaciones aumente. Sus hallazgos se publicaron en New England Journal of Medicine.