Ante los diversos peligros que existen a la hora de cargar los dispositivos electrónicos en lugares públicos, resulta apropiado tomar recaudos para que los ciberatacantes no afecten el funcionamiento normal de los smartphones o tablets ni se apoderen de archivos o claves de uso privado.

Es muy común que cualquier dispositivo se quede sin batería en algún momento de la jornada. Por eso, cada vez más lugares públicos, inclusive los transportes, ofrecen puertos USB para la recarga de los smartphones o tablets.

Pero hackers y cibercriminales aprovecharon estas recargas de energía para convertirlos en fuentes de virus y malware que se instalarán en los dispositivos electrónicos que se conecten.

Esta maniobra es conocida como Juice Jacking, término que indica que un hacker modifica la configuración de estos puertos para copiar datos privados, incluidos las contraseñas.

Hay que entender que un puerto USB tiene 4 pines, de los cuales 2 son para recargar la batería del dispositivo y los otros 2 para transferir datos. Por ello, no se recomienda utilizar estos puertos para ningún tipo de recarga. Aunque si no queda otra opción, es preferible tomar precauciones para que no puedan instalar ningún malware.

Para eso, es necesria tener desactivada la opción de transferencia de datos del dispositivo a la carga. En iOS, por ejemplo, siempre se pregunta al conectar a un puerto USB si el usuario confía en esa entrada para compartir datos. Al ser un lugar público, siempre hay que contestar que no. En el caso de los Android, la configuración por defecto es tener activa la carga sola, sin compartir datos. Pero siempre hay que verificar que esta opción sea la seleccionada, por las dudas, antes de conectar el teléfono.

La opción más recomendable para estar con los dispositivos siempre con buen nivel de batería es tener un cargador portátil.

Otra forma segura es llevar siempre el adaptador del cable USB a la fuente de electricidad. Pero si el interés es viajar a otro país, es importante pensar que no siempre ese cargador puede funcionar en los enchufes de otro territorio, por lo que siempre hay que pensar en otro posible objeto para conectar el adaptador al enchufe.

Una de las maneras de evitar inconvenientes a la hora de cargar los dispositivos electrónicos es con un cargador inalámbrico, siempre que el aparato lo permita. Este se conecta los puertos públicos USB y el inalámbrico no podrá transferir ningún malware al smartphone.