Con el uso del celular “el niño atrofia parte de sus etapas evolutivas”

LICENCIADA MARIELA SIERRA

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Cada vez de manera más precoz los chicos acceden a un celular.

Un informe elaborado por Unicef y Google dice que Argentina es el país de América Latina donde los niños acceden a más temprana edad a un celular. De hecho se estima que el promedio de edad es de 9 años pero los chicos empiezan a requerirlo luego de los seis o siete años.
A los efectos de analizar los efectos que produce este elemento en los chicos, Diario El Zonda consultó a la psicóloga Mariela Serra quien explicó que “la propuesta de los investigadores es que se le de la tarjeta sube, el celular y la llave de la casa juntos, cuando el niño ha logrado una cierta autonomía”.
De hecho lo que destacan de Argentina es que cada día de manera más precoz se le entra a los niños la pantalla.
En ese sentido, la especialista afirmó que “muchas veces cuestionamos a los niños, que piden, que demandan, que usan pero no nos damos cuenta que al lado del niño hay un adulto que es el que otorga. Es este el que compra el celular o el que le da el que ya no usa o el que de repente para que no se sienta fuera de un grupo de pertenencia le compran el celular”. Explicó que el problema es que “estamos hablando de un niño que no ha logrado autonomía, no puede responsabilizarse del aparato, no tiene noción si usa internet donde entra o a qué está expuesto”. Al profundizar su análisis, explicó que “muchos chicos manejan You Tube que tiene muchas propagandas de connotación erótica y el niño no está preparado física y psicológicamente para el uso de estos aparatos”.
Mariela Serra afirma que “el niño no está preparado pero los que somos responsables de este mal uso que somos los que ortogamos. El problema somos los adultos que no estamos ortogando, el tema es determinar qué necesita y qué puede hacer el niño”.
Al profundizar su análisis, afirma que el niño que está expuesto a las pantallas, sobre todo a los celulares, “está atrofiando parte de sus etapas evolutivas. Por ejemplo atrofia la función de la creatividad, de la simbolización. Generalmente el niño hoy por hoy no puede aburrirse, los padres no permiten que el niño se aburra. El tema es que uno debe entender que desde el aburrimiento, desde el tiempo del ocio, aparecen los momentos de la creatividad, el niño despierta la imaginación y hace uso de determinados elementos para no aburrirse”.
Agregó que “también se atrofia la capacidad de socialización porque al niño no le interesa jugar con el otro, porque con el otro tiene que cooperar, competir, sin embargo con la máquina no lo hace porque es una máquina y cuando se frustra la apaga e inicia de nuevo”. A esto se le suma que “el niño no desarrolla la capacidad de espera, porque todo lo quiere en el momento, tampoco maneja o desarrolla la tolerancia a la frustración, que son capacidades adaptativas”.
En este contexto el niño se encuentra “en un sitio de distrute solamente del placer y no puede adaptarse a la realidad, de que hay un momento para cada cosa y un horario. Cuando el niño está jugando con un par, hay momentos en que tiene que ceder y tiene que jugar a lo que el otro niño quiere”. A esto se suma que “el niño con la máquina no habla, no se comunica, lo que lleva a que tenga más dificultades en el lenguaje. Esto ocurre porque cada vez accede más temprano a la tecnología y está obnubilado y cuando tiene que compartir y comunicarse con otros niños se le dificulta”.
Otro problema que se genera en el niño que tiene acceso a celulares es que “atrofia las condiciones del sueño, si el niño está con esta luminosidad permanente registra como que es de día y se producen alteraciones en el sueño”.
Es por esto que como adultos “se tiene que determinar a qué edad le damos el celular al chico, cómo se lo estoy dando y fundamentalmente las horas que lo tiene. No es que el niño de seis, siete, ocho o nueve años no vea televisión, no esté un rato con la tablet pero se tiene que determinar el tiempo que estará conectado. Que yo sepa que el niño estuvo con amiguitos, jugó, leyó, se comunicó con sus papás, hizo una actividad deportiva, no está mal el acceso a la tecnología”.
La especialista manifestó que “en estos tiempos la tecnología se utiliza como chupete electrónico o autoregulador del niño. Los niños se autoregulan con el celular, necesitan calmarse se les da el celular. Entonces cuando el niño tiene que resolver situaciones problemáticas en un entorno social no lo puede hacer”.
Ante esto la profesional contó una situación de la vida cotidiana “cuando salgo del consultorio, abro la puerta y están todos los niños con los teléfonos de los padres, se lo dan para que el niño no moleste, cuando deberían estare jugando con un muñeco, haciendo juegos con los padres o leyendo un libro”.
En este contexto la especialista manifestó que otra de las cosas que se tiene que considerar son los modelos. “Muchas veces los chicos en consultorio me dicen que mi papá está todo el día en la computadora o el celular. Ahí tenemos que tener en cuenta que somos modelos para los chicos, si no soy modelo y no me estoy comunicado con mis hijos, es el modelo que el niño tienen”. En ese sentido explica que “no nos podemos pelear con la tecnología, pero el uso de la pantalla en los chicos tiene que ser progresivo y estar supervisado por un adulto”.