Una nueva técnica llegó a la provincia para quienes afrontan un tratamiento contra el cáncer y poder mantener su cabellera. Gabriela Flores inició el grupo “Los Cascos”.

Hablar de enfrentar un tratamiento de quimioterapia, hace que inmediatamente uno piense en la pérdida del cabello. Sin embargo un grupo de sanjuaninas lograron atravesar el tratamiento, sin perder su cabellera, gracias al uso de “cascos frios”.
Las “chicas de los cascos”, iniciaron la técnica en San Juan en 2017, con Gabriela Flores, quien fue diagnosticada de cáncer de mama y luego transmitió su experiencia a quienes se animaran.

Los cascos frios consisten, en enfriar geles, armarlos como un casco para que cubra todo el cuero cabelludo y se usan antes, durante y después de cada sesión de quimioterapia. “Lo que se hace es congelar el folículo piloso, por lo que no llegaría la medicación de la quimioterapia al folículo y evita así la caída del cabello”, explicó el Dr. Mauricio Lirussu, Oncólogo Clínico, Director Médico del Instituto San Marco, quien además garantizó que genera un “mejor ánimo en los pacientes”.

La técnica se inició en EEUU, con cascos refrigerantes que se conectan a una máquina, que mantiene la temperatura en los mismos, mientras dura la quimioterapia. Esto se trasladó hacia Europa y hace un par de años llegó a la Argentina.

“Esto comenzó hace 2 años con un equipamiento sofisticado que consiste en refrigerar el cuero cabelludo, vienen unas máquinas que son muy costosas, probablemente inaccesibles al precio dólar hoy. Pero esto de manera casera suple bastante bien y los resultados son buenos”, apuntó el Dr. Lirussi, quien destacó que el reemplazo de las maquinarias por cascos de gel es óptima.

En este marco el profesional señaló que no hay interferencia con el tratamiento de quimioterapia. “Esta comprobado que el refrigerar el cuero cabelludo, no interfiere en lo más mínimo al tratamiento”, apuntó.

“Creo que mejora mucho el ánimo del paciente y es importante. La oncología siempre estuvo vinculada a quedarse pelado. Desde el punto de vista médico no cambia en nada, pero en la imagen personal de una chica más si es joven, en el interior de su hogar como también en sus actividades exteriores, si ella tiene su pelo, mejora su calidad de vida con lo cual si mejoremos la calidad de vida, mejoramos la tolerancia al tratamiento”, remarcó Lirussi.

Hasta el momento son 16 las mujeres que han probado la técnica de los cascos frios en la provincia y remarcan sus beneficios.

“Te garantizo que si se sigue al pie de la letra el método, realmente funciona”, acotó Gabriela, quien afrontó tres meses de quimioterapia y hoy ostenta una gran melena rubia y larga.
Según destacó el Dr. Lirussi, los cascos por el momento han sido usados en mujeres en la provincia, pero indicó que en otras latitudes, hay hombres que ya lo han experimentado. “En niños aún no tenemos una experiencia”, indicó.

“Esto está comprobado en aquellas personas que atravesamos una quimioterapia por un cáncer sólido”, añadió Gabriela.

Sobre la técnica
Gabriela explicó que se deben adquirir cinco geles, para el armado del casco que se unen utilizando cinta adhesiva. Luego se deben colocar en la cabeza de quien se va a realizar el tratamiento para darle forma.

El uso de los mismos se completa con un casco tipo rugbier, y para darle contención y color, las chicas se colocan pañuelos.

“Los cascos son realizados con geles refrigerantes específicas, se deben colocar 30 minutos antes de comenzar la quimio y se mantienen durante el tiempo que dura la quimio, con un recambio de 20 minutos para mantener el cuero cabelludo frío. Esto se mantiene hasta una hora después de terminada la sesión”, explicó.

“Lo bueno es que los geles por mas que están congelados no se ponen duro como una piedra. Se debe colocar un casco encima y algunos pañuelos. Se hace con el pelo suelto y mojado, que es fundamental porque de esta forma se traspasa el frío más rápido”, continuó.
“Se termina la quimio con pelo y si esto fue así esto ya no se cae”, dijo.

Gabriela explicó que además se deben tener cuidados con el cabello como no teñirse o realizase planchados. “Son algunos cuidados. En mi caso al mes de terminar la quimio ya volví a teñirme y hacer las cosas que me gustan”.

Por cada sesión de quimioterapia, se utilizan alrededor de 8 a 10 cascos, por lo que es muy importante el asesoramiento de quien acompaña al paciente. “Los acompañantes son fundamentales en este proceso”, dijo la mujer.

“La mirada del otro cuando uno está pasando por este tratamiento para sanarse, es difícil y dura, más si los cambios son notorios como es la caída del pelo. Entonces si uno puede hacerlo y llevarlo adelante con su cabello, si bien es cierto que se pierde volumen, la caída es menor y no en mechones, entonces se lleva el tratamiento de una forma distinta”, comentó Leticia Dates, familiar de Gabriela.

“Uno puede seguir haciendo sus actividades de manera normal como ir al almacén o al gimnasio y nadie se daba cuenta de que se esta haciendo un tratamiento oncológico”, destacó Dates.

“Esto hace que uno pueda transitar el camino que es difícil, pero con otra actitud. Uno puede terminar el tratamiento con su pelo, algo que para las mujeres es muy importante, porque es parte de nuestra presentación. Muchos dicen el pelo crece, pero ninguna mujer sueña con verse pelada”, determinó Gabriela.

Hoy “las chicas de los cascos” del Instituto San Marco, trabajan con la Fundación San Marco, con el objetivo de brindar contención y asesorar a todas aquellas personas que deseen utilizar la técnica de los cascos frios.

Para poder detallar el tipo de gel y el armado de los cascos se puede comunicar al teléfono 264-4812771.

Quimio con Pelo en Argentina
En el país existe el grupo “Quimio con Pelo”, que inició Paula Estrada, una sanjuanina que vive en Buenos Aires y que trajo la técnica al país.
“Paula afrontó quimioterapia en EEUU con las máquinas refrigerantes, al llegar a Buenos Aires, debió afrontar otra vez el tratamiento pero esta vez se ingenió para crear los cascos de gel porque no llegaban las máquinas al país”, comentó Leticia.
A partir de Estrada, en el país el grupo de “quimio con pelo” se extiende la técnica que llegó a San Juan con las denominadas “Chicas de los cascos” en 2017.

La energía del acompañamiento
Las mujeres que afrontaron la quimio con la técnica de los cascos, destacan la importancia de quienes las acompañan.

“Para hacer el tratamiento correctamente, se necesita de una persona que acompañe al paciente. Porque los cascos deben cambiarse cada 20 minutos teniendo en cuenta que se debe mantener la cabeza fria de manera permanente para evitar que la medicación alcance los folículos pilosos”, indicó Leticia.

Es así que en el Instituto San Marco de la provincia de San Juan, se encuentran instruyendo a su equipo de enfermeros para ayudar en el caso que la paciente llegue sin su acompañante y realiza la técnica de los cascos.

“El uso de los cascos es algo opcional, pero es muy importante el ánimo y la energía de quien nos acompañe en cada momento”, acotó Roxana, otra de las jóvenes mujeres que finalizó el tratamiento con su cabellera.

Desde la Fundación San Marco apoyan a los pacientes y sus familiares en cada paso del tratamiento.