Británicos votan ante la posible dimisión de Theresa May

ELECCIONES DEL PARLAMENTO EUROPEO

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Británicos y holandeses eran los primeros en votar para elegir a sus eurodiputados, dando el puntapié inicial a cuatro días de comicios en la Unión Europea

Theresa May rompió ayer su encierro en Downing Street para votar en las elecciones europeas que se celebran este jueves el Reino Unido. La primera ministra británica estuvo parapetada durante gran parte de la mañana, resistiendo a la presiones del Partido Conservador para presentar su dimisión, que posiblemente será pactada hoy con el presidente del Comité Parlamentario 1922, Graham Brady.

May acudió a las cuatro de la tarde al colegio electoral de Sonning, en Berkshire, acompañada por su marido Philip. La ‘premier’ ha eludido las preguntas de los periodistas sobre su posible fecha de dimisión y sobre las supuestas irregularidades que han impedido el voto de cientos de ciudadanos de la UE en la cita electoral del jueves.

“May seguirá siendo primera ministra durante la visita de Estado del presidente Donald Trump a primeros de junio”, vaticinó por su parte el secretario de Exteriores Jeremy Hunt, en respuesta a la noticia sobre su posible dimisión hoy viernes, anticipada por ‘The Times’. La líder conservadora mantuvo a lo largo del día encuentros como sus ministros, como el titular de Interior Sajid Javid, ante quienes se ha comprometido a modificar su polémico nuevo acuerdo del Brexit, que abría las puertas a un segundo referéndum y que provocó la dimisión de la portavoz del Gobierno ante el Parlamento Andrea Leadsom.

El país debía haber salido de la UE el 29 de marzo, pero ante el rechazo del Parlamento al acuerdo firmado por la primera ministra Theresa May con Bruselas, hubo que prolongar el proceso hasta el 31 de octubre a más tardar.

May sigue determinada a no enviar a los eurodiputados británicos a Estrasburgo cuando se forme la nueva Eurocámara a principios de julio.

Pero para ello necesitaría que el Parlamento de Westminster aprobase su nueva propuesta, cuya votación, prevista para principios de junio, tuvo que posponer el jueves tras las duras críticas emitidas por unos conservadores euroescépticos cada vez más determinados a empujarla a dimitir.