Algo similar sucede con las importaciones de aceites de oliva de nuestro país. Especialistas tratan de determinar si obedece a cuestiones macroeconómicos o problemas específicos de dichos sectores.

Brasil es uno de los principales mercados para los productos agrícolas de San Juan, como son ajos, aceitunas, pasas de uva, aceite de oliva y vinos, aunque en el último tiempo las importaciones brasileras de esos productos, independientemente de su origen, han tenido un comportamiento heterogéneo.
Un informe realizado por el IERAL Mendoza, de la Fundación Mediterránea precisó respecto al impacto de Brasil sobre las economías regionales que tuvieron mejor comportamiento las importaciones brasileñas en aceitunas y ajos y peor en aceite de oliva y vinos.
Al respecto, señala que Los dos casos más sorprendentes son vinos fraccionados y aceite de oliva. Brasil viene demandando mayor cantidad de ambos productos, pero Argentina le ofrece el mismo volumen (o menor), señal de una fuerte sustitución. Es notorio el ingreso de vinos chilenos y el aceite de oliva de países europeos.
Para los especialistas, es importante determinar si se trata de un problema macroeconómico vinculado con la falta de financiamiento, acuerdos comerciales, tipo de cambio, etc. o problemas específicos en dichos sectores.
En cuanto a las proyecciones para el año próximo, las importaciones de Brasil de productos de nuestra región dependen de los ingresos de la población que compra. Cuando Brasil entró en recesión, lo que más cayó fueron sus importaciones.
En 2019 Brasil apenas crecería y se estima un 2%2 para 2020. En cuanto a sus importaciones, se pronostica un aumento a mayor ritmo. Acorde a nuestras estimaciones, cuando el PBI aumenta un 1%, sus importaciones lo hacen al 2,4%.
No sólo se debe considerar si tendrán mayores ingresos (PBI), sino además saber si se encarecerán con respecto a nuestro país (tipo de cambio real). La dinámica en los últimos cuatro años es que Brasil se estaba encareciendo con respecto a Argentina, favoreciendo nuestras exportaciones. En este año, Argentina había devaluado, pero en estos últimos dos meses también lo ha hecho Brasil. De esta manera, el tipo de cambio real con respecto a ese país es similar al de hace un año atrás.
Es decir que en el futuro inmediato, se espera un leve crecimiento de la economía brasilera, y algo más de importaciones. Brasil se había encarecido, pero no es así en los últimos meses. Y por el lado argentino, a pesar de no estar todavía definida la política económica del nuevo gobierno, es probable esperar un leve encarecimiento de nuestro país (un dólar oficial que se iría rezagando con respecto a la inflación). Por lo cual, para 2020 el impulso brasilero no presentará grandes cambios (aunque no sería en contra).
De nuestro lado en cambio, en los últimos meses se han visto algunos puntos positivos, como una recuperación en el precio de exportación en ajos pero no así en aceite de oliva ni en vinos, que justo son los productos en que Brasil nos ha sustituido más fuertemente.