El plantel de Peñarol recientemente ascendido al Federal A llegó a la provincia pasado el mediodía y acompañados por una multitud recorrieron el centro sanjuanino, llegaron a la plaza de Chimbas y terminaron dando la vuelta olímpica en el propio campo de juego Bohemio.

Se juntaron y era por una razón compartida por el corazón. La misma pasión y los mismos colores. Todos tenían sus butacas de privilegio y cómodamente sentados se dedicaron a disfrutar algo que en vida no pudieron hacer todos juntos, pero que ahora este grupo de bohemios encabezados por Cristian Bove los volvía juntar en el cielo.

De izquierda a derecha aparecían Lucho Vargas, el Leto Velazquez, el Beto Acosta, el Loco Peñarol Victor Meglioli, el Oso Roberto Castro, Lito Diaz y Mario Perona cierra la fila con Juan Carlos Navarro. Todos emparentados con la pasión bohemia se propusieron disfrutar.

En 100 años de historia Bohemia no hubo una caravana igual. No hubo un título de gloria así. Por eso la ocasión lo ameritaba. A las 13.48 el colectivo que trasladaba al plantel llegaba a Caucete y se cruzaba con los primeros hinchas apostados en la ruta 20 y la Diagonal. Esos hinchas fueron los primeros en seguirlos.

En el monumento al gaucho desde antes de las 13.00 ya había hinchas esperando. Para ellos la ansiedad crecía. Cerca de las 14.20 estuvieron llegando al primer punto de encuentro. Una autobomba los esperaba para llevar a los jugadores como se merecían. El plantel después de estrecharse en abrazos con las familia subieron al camión porque el momento de gloria les había llegado.

La cara de Alan Cantero, como la de Jaime Chavez y la del pibe Espejo o la sonrisa contagiosa de Enzo Arce le daban un marco especial a la foto que son de la cantera del club.
Al frente quedaron Carlos Biasotti, Roberto Martín y Gabriel González. A uno de los costados estaba Carlos Fernandez con Lucas Arturia, German Vicentella, Mario Rebeco y el Gato Pereyra. Del otro lado Pablo Costi lideraba todo con Ernesto Ceballos y el Zurdo Fernández con el Facu Gonzalez.

Al llegar a plaza de Santa Lucía se encendieron los primeros cánticos y surgieron los primeros aplausos de los ocasionales transeúntes. Al mirar para atrás la fila de autos se iba incrementando.

Ya más en el centro y cerca de la plaza 25 las motos eran la custodia de la autobomba. Justamente en el centro neurálgico de San Juan fue el primer encuentro de amor entre los jugadores y de los hinchas. A paso de hombre se hizo esa parte del recorrido. Todavía quedaban tres destinos de amor. Uno la ex sede en Calle Chile, la otra era plaza de Chimbas y la llegada al club.

En cada uno de esos puntos hubo hinchas. En la plaza del departamento se juntó una multitud que aplaudió el paso de los campeones. De regreso a casa por calle Tucumán, a los 400 metros ya se podía ver el cordón humano esperando por los campeones. Bajar allí era imposible, por eso entraron bien adentro y ya en el verde césped dieron la vuelta olímpica jugadores, familiares e hinchas. Allí en el cielo ese puñado de hinchas también cantaron al ritmo del clásico “Dale campeón…Dale campeón…Dale campeón” porque en la tierra como en el cielo los festejos por el ascenso de Peñarol no paran y seguirán por varios días.