Los números de espectadores -y, por ende, de recaudación- de Avengers: Endgame casi no tienen precedentes. Desde su estreno el jueves 25 de abril, recaudó en todo el mundo US$ 2.192.200.000. Le alcanzó en esos primeros 12 días en cartel para superar a Titanic (US$ 2.187.500.000), y está a 600 millones de superar a Avatar, otro filme dirigido por James Cameron.

Pero una cosa son los espectadores, y otra los dólares.

Porque la inflación no es sólo argentina. Y los precios de los tickets medidos en dólares en 1997, cuando estrenó Titanic, no son los mismos que ahora, cuando estrenó Avengers: Endgame.

Internacionalmente, el récord lo (man)tiene Avatar, que recaudó US$2.787.965.087 desde su estreno en diciembre de 2009.

Como muestra, en los Estados Unidos Avatar fue vista por 97 millones de espectadores. Pero Titanic la superó: 128 millones pagaron su entrada. La diferencia, entonces, está en el precio de la entrada.

El fenómeno de Avengers: Endgame, ciertamente asombroso, no sería tan mayúsculo si no contara con su estreno en China. En el país asiático hasta el presente recaudó 575 millones de dólares, casi el 25% del total. En la Argentina se acerca al 0,6% de todo lo recaudado.

China cuida el mercado del cine nacional, y sólo permite estrenar una veintena de realizaciones extranjeras. Es por eso que muchas películas (y no sólo de Marvel) entran en coproducción con China… para no integrar ese número selecto de filmes. ¿Que hubiera pasado con Titanic hace 22 años, o Avatar hace una década? Difícil pronosticarlo.

Lo que sí tienen en común estas tres películas es la extensión: son extra larges. Avatar dura 162 minutos. Avengers: Endgame, 181, y Titanic, 194. Si duraran menos, tendrían más funciones y hubieran recaudado más.