El pibe de 20 años que nació en el club, marcó los dos goles del ascenso en Chivilcoy.
El goleador todavía no cae del momento que está viviendo. “Es un sueño”, sostuvo el hijo de Leonardo Cantero, una leyenda del equipo chimbero. De tal palo, tal astilla…

 

 

“¿Buscan al campeón?, vive ahí enfrente” preguntó y respondió al mismo tiempo una vecina. Recibido como ídolo en su barrio y en su familia; con carteles, globos y banderas. Es que su nombre quedará grabado en la memoria bohemia.
Alan Cantero (20 años), hijo de Leonardo, una leyenda del club, marcó los dos goles que le dieron el ascenso al Federal A Peñarol en Chivilcoy.
El pibe hizo una promesa “platinarme el pelo si ascendíamos” y tuvo su cábala en el torneo, usar unas “canilleras negras marca puma que usaba mi viejo. Él me dijo que me iban a dar suerte y fue así”. Pasan las horas, los días y todavía “no caigo, puedo dormir. Se me vienen las imágenes del partido a la cabeza. Cumplí un sueño”.
La familia Cantero recibió a Diario El Zonda con los brazos abierto. “Es un sueño esto, estoy muy orgulloso de él. Lo sufrí desde afuera, como si estuviese jugando. Me hace acordar a cuando jugaba con mi hermano Mauricio”, arrojó orgulloso y emocionado su padre Leonardo mientras cebaba unos mates. En tanto que su mamá Lorena, sin poder ocultar su felicidad dice “lo sigo a todos lados”. Al momento que llega el hermano del goleador, Diego, que también juega en el Bohemio. tímido lanzo “estamos contentos”, él también es habilidoso, “juega como de enganche, como era mi papá”, confiesa.
Alan, un jugador de sangre bohemia. De tal palo tal astilla. “Me acuerdo cuando era chico y mi viejo me llevaba a la cancha, tengo fotos en la platea”, cuenta Alan, mientras que su padre recuerda que cuando “era chico no sabés, rompía las zapatillas todas las semanas jugando a la pelota. Entonces le dijimos que las rompa en un club y ahí empezó a jugar en Peñarol”. Así nace la historia del heredero de Leonardo.
“Estoy orgulloso de él, porque me supo escuchar. Yo siempre le hablo, a veces lo canso”, cuenta entre risas. “Sí, yo siempre lo escucho”, responde el goleador.
Alan, convirtió en la final sus dos primeros goles del Torneo Regional Amateur, “en el partido en San Luis estuve a punto de entrar y no pude hacerlo por los incidentes”, que lo dejaron marcado. Luego ante San Martín de Mendoza en San Juan también estuvo a punto de entrar y se suspendió”, contó Alan. pero la tercera fue la vencida y ante Independiente ingresó y anotó dos goles que merecen un cuadro, “en el primero hubo un rebote y me la llevé con el pecho. Encaré y lo vi a Roberto Martín que entró por la derecha. Se la quise dar, la pelota se frenó por el barro y me volvió a quedar. Ahí me fui mano a mano con un marcador central, lo pasé, enfrenté al arquero y definí. Después en el segundo Fernández me dio un paso y le ganó el cinco de ellos. Luego me fui solo contra el arquero y se la piqué por arriba”, narró los dos goles memorables el pibe que en los festejos no sabía “a quién abrazar ni cómo festejar. Mis compañeros se me tiraron arriba y casi me quedo sin respirar”, continuó.
Cuando el árbitro pitó el final, Alan sintió sensaciones únicas por dentro, “no lo podía creer. Fue algo hermoso, sobre todo para cualquier jugador que crece y asciende con el club de sus amores”, sostuvo el extremo derecho.
El 28 de junio Alan cumplirá 21 años y lo festejará con otro logro bajo el brazo, ya que fue campeón y súper campeón del torneo local del año pasado.
A los 5 años empezó a sentir la pasión que heredó de su padre, un jugador de clase que le pegaba con las dos piernas. Comenzó haciendo potrero en su barrio y con sus amigos. “De niño era arquero, cuando iban ganando se metía al arco, porque no le gustaba perder”, cuenta su mamá Lorena. Después se fue a probar a Peñarol, quedó y a los 17 años debutó en Primera ante Trinidad, partido en el que marcó un gol en sus primeros pasos.
Con tan corta edad, el pibe tiene experiencia, jugó Copa Argentina, fue campeón dos veces con el Bohemio y es uno de los pocos sobrevivientes de la final del Torneo Federal B del año pasado ante Camioneros.
Su olfato goleador también está en el torneo local, “llevo 8 goles y soy el goleador”. Y en el Regional Amateur no había convertido, pero el destino hizo que su momento llegara en al final, el más importante y esperado.
“Son los dos goles más importantes de mi carrera. Tenía muchas ganas de hacer un gol”, confesó.
En su vida personal Alan es soltero y está cursando el último año de la secundaria. Además en sus tiempos libres, “le ayudo a mi viejo en la construcción. Estamos haciendo una pieza en el fondo y cuando puedo le doy una mano”, cerró Alan Cantero, un héroe de sangre bohemia.