Al menos 15 civiles, incluidos seis niños, murieron ayer sábado en nuevos bombardeos en la región de Idlib, en el noroeste de Siria, controlada por los yihadistas y blanco de los ataques del régimen y de su aliado ruso, informó una oenegé.
“Ayer sábado después de medianoche, los bombardeos rusos alcanzaron un campamento informal de desplazados cerca de Jan Sheijun”, una ciudad del sur de la provincia de Idlib, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

En estos bombardeos murieron al menos ocho civiles, cuatro de ellos niños, según la misma fuente. Se trataba de habitantes del norte de la provincia vecina de Hama, que ya habían huido de la violencia en su región, precisó el OSDH.

Ayer sábado por la mañana, un hombre y una mujer embarazada fallecieron igualmente en la localidad de Kefraya, en el este de Idlib, según el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, que informa de diez heridos.

Un corresponsal de la AFP vio a cascos blancos -socorristas que intervienen en zonas no controladas por el régimen- recoger los cuerpos de la mujer y el de un recién nacido ensangrentado con una parte del cordón umbilical.

La ONG no pudo precisar si Kefraya fue el objeto de bombardeos del régimen o del aliado ruso.

El OSDH, que dispone de una gran red de fuentes en Siria, determina a los autores de los ataques a partir del tipo de avión usado, del lugar del ataque, de los planes de vuelo y de las municiones utilizadas.

En el norte de la provincia de Hama, cuatro civiles, entre ellos un niño, murieron por disparos de artillería, según el OSDH.

Desde finales de abril, los bombardeos se intensificaron en Idlib y sus alrededores, donde viven tres millones de personas, muchas de ellas desplazadas desde otras regiones del país en guerra.

Idlib escapa al control del régimen y sigue dirigida por los yihadistas del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS, exrama siria de Al Qaida). Otras facciones rebeldes y yihadistas también están presentes.

Desencadenada en 2011, la guerra en Siria causó ya más de 370.000 muertos.