La verdad es que en Unión de Villa Krause andan revueltas las cosas. Una mezcla de tema institucional y bolsillo vacilando puso a circular por redes y veredas que el presidente Luis Algañaraz daba por terminada su gestión y que el plantel estaba a punto de hacer lo propio. La Comisión Directiva no tardó en tomar la palabra para meter mano al juego. Con un comunicado bien firme, desmintieron cualquier charla sobre una acefalía o posibles intervenciones desde fuera, y pusieron las cartas sobre la mesa: "No podemos permitir que se ensucie la imagen de nuestro club con versiones que no tienen ningún sustento", lanzaron buscando apagar los candiles y tranquilizar a la gente que lleva la camiseta.
¿Qué dice todo esto en la práctica? Que ni el presidente ni el cuerpo técnico hacen maletas ni dan señales de salida. Siguen picando cancha y dirigiendo, tal como está marcado en el calendario. Y ojo con lo más importante: los entrenamientos están fluyendo con total normalidad, lejos de esa posible huelga que circulaba por culpa de los pagos atrasados. Claro, la comisión no se ocultó detrás de la espinita: reconoció que sí existen saldos pendientes con los futbolistas, aunque prefirió no soltar cifras concretas hoy por hoy.
Es sabido que el fútbol sanjuanino los tiene como actuales campeones, pero cuando el tema plata entra en juego, el clima interno siempre comienza a pesar. Y con razón: la hinchada y los socios venían tocando puerta pidiendo luz y transparencia. La respuesta fue directa: van a poner a disposición de toda la familia celeste los balances y la documentación contable que corresponda. Lo subrayaron con propiedad: "el club es de los socios", y cada uno tiene plena libertad para revisar cómo se manejan los recursos.
Porque esto no es solo hablar de crisis. En paralelo, la dirigencia quiso destacar lo que viene creciendo adentro: las divisiones inferiores suman trofeos y logros, y ya están habilitando nuevas instalaciones, como el nuevo gimnasio, para pulir la máquina de formación. Además, tiraron una mano a la comunidad y a todos los que sienten este escudo: pidieron que los socios y hinchas pasen por el club, que pongan la cara y respalden lo que se está armando. El cierre fue al pedo, con esa frase que siempre marca tierra en estas casas: "Unión no se cae, Unión no se negocia". La consigna quedó clara: hay que seguir poniendo el cuerpo, el alma y la buena fe para que esta institución siga adelante sin tropepear.
