A pesar de las restricciones, la fe movilizó a los fieles de San Cayetano

CELEBRACIÓN

El día de San Cayetano “Patrono del Pan y del Trabajo” se vivió con mayor intensidad por la difícil situación que genera la crisis sanitaria.

“Si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, tampoco para los ricos”, dijo Monseñor Lozano durante la celebración. Aunque no hubo procesión, el templo en Chimbas recibió a decenas de familias que se anotaron para participar de las respectivas misas.

La parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en el barrio Parque Industrial en Chimbas, se convirtió nuevamente en el escenario de la fe al patrono del pan y el trabajo, San Cayetano. Este año fue diferente. Para esta ocasión, la comunidad religiosa debió ajustarse a los protocolos sanitarios por prevención del coronavirus.

Sin embargo, la devoción se mantuvo intacta y cada sanjuanino, desde su lugar, elevó su pedido por trabajo.

Los sanjuaninos comenzaron a movilizarse desde temprano, atentos a que la capacidad del templo sólo estaba limitada para 70 personas. En esta ocasión se sacaron los bancos y se colocaron sillas distribuidas con una distancia de 2 metros entre cada una.

En el ámbito de la Fe este año los pedidos no solo fueron por trabajo, sino también por salud y por comida.

Monseñor Jorge Lozano encabezó la misa central a las 16 y expresó que “estamos saludando a San Cayetano en su casa, pero en realidad San Cayetano es el que viene a nosotros, viene a nuestra vida, a nuestro corazón”.

“En esta Fiesta del Patrono del Pan y el Trabajo muchos se quedaron con el deseo de peregrinar a este Templo para dar gracias a Dios por el don de la vida, y pedir por varias intenciones: el trabajo, la salud, la familia, los enfermos, los abandonados. No pudieron venir, pero San Cayetano sale para visitar a su pueblo; es un Santo en Salida”, dijo Lozano.

“La crisis sanitaria ha profundizado las brechas e inequidades sociales. Mesas en las cuales falta el pan, manos paralizadas que imploran trabajo digno, corazones que anhelan una sociedad más justa y fraterna. Hemos visto multiplicarse los emprendimientos solidarios, y estas iniciativas son signo de esperanza.

Monseñor citó al Papa Francisco: La certeza de que “nadie se salva solo” como insiste el Papa Francisco. Como él mismo decía siendo Arzobispo de Buenos Aires, “si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, tampoco para los ricos”. Estamos llamados a mirarnos como miembros de una misma familia.”

“En el Evangelio que hemos proclamado, Jesús nos advierte de la necesidad de formarnos un tesoro en el cielo, sin acumular bienes en este mundo. La codicia y avaricia lleva a que unos pocos disfruten de un confort derrochador y egoísta mientras muchos son sumergidos en la miseria. Benedicto XVI nos enseñó que “no se puede invocar la ley del más fuerte o del primero que llega”. La creación es casa común de la familia humana, pero algunos se creen haber nacido con más derechos que otros.”

“En esta casa de San Cayetano pidamos por quienes más sufren y por las intenciones de nuestros familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo… Que todos los hombres y mujeres de nuestra Patria y sus niños cuenten con las mismas oportunidades para acceder a un desarrollo integral. Dios les bendiga y San Cayetano nos ayude a sentir su presencia protectora”.

En las afueras del templo se colocaron algunas mesitas para ofrecer pan e imágenes del santo patrono. Además no faltaron aquellos que, como todos los años, llevaron sus ofrendas para repartir entre las personas que se dieron cita en el lugar.