Shows virtuales y personalizados para enfrentar el aislamiento

HISTORIAS DE ARTISTAS

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“La idea de los shows - cuenta Patricia - comenzó porque en la segunda fase de la cuarentena, muchas familias me llamaron para amenizar sus reuniones”.

La cantante Patricia Vizcaino tuvo que afrontar la cuarentena con su marido de 70 años internado. Sin ayuda oficial debió pedir un préstamo y hasta salió a un semáforo a vender milanesas. Intentando reinventarse, decidió hacer videos virtuales a pedido. Desde aniversarios, casamientos y cumpleaños, ahora es su trabajo para salir adelante.

Patricia Vizcaino es una cantante sanjuanina que debió reinventarse a la fuerza durante la cuarentena. Al no poder actuar en vivo y en directo, la artista optó por ofrecer un show virtual, a gusto de quien quiera escucharla.

Cuenta que al principio de la cuarentena realizaba pequeños videos de shows en vivo gratuitos. Con el correr de los meses y ver que la cuarentena seguía, Patricia se deprimió un poco y comenzó a abocarse a otros trabajos para generar ingresos que la mantuvieran a flote junto a su familia: su esposo, su único hijo, nuera y nietas, dos perras y dos gatas, todos encerrados durante 24 horas al día, con cuatro comidas diarias que afrontar.

“Me puse a vender productos online, con el correr de la cuarentena, todos nos dedicamos a ser pasteleros, reposteros, chefs y sin salir a correr ni a caminar, empezamos a acumular kilos y se nos empezó a notar en la papada y cadera”, cuenta.

Pasado un tiempo, la situación ya empezaba a hacerse sentir mucho financieramente. “Soy la esposa de un jubilado con la mínima y yo ni siquiera soy jubilada, mi hijo es electricista y no tiene trabajo estable. Hace diez días tuve a mi esposo internado y bastante complicado durante una semana. Tuvimos que volver a recurrir al banco, a sacar un préstamo para hacerle frente a la situación, se me pasó de todo por la cabeza. Me puse a hacer milanesas y supremas envuelta en guardapolvos y barbijos, gorrito de cuando estudiaba enfermería, guantes y me puse en el semáforo de la esquina de mi casa a ofrecerlas, puse carteles en la vereda de mi casa y vendí solamente dos bandejas de supremas, de milanesas, ninguna. Toda esa semana comimos milanesas. Me daba un poco de vergüenza y no estaba haciendo nada malo, no me estaba prostituyendo ni robando, estaba vendiendo un producto hecho por mis manos”.

Después se flexibilizó un poco la cuarentena y la familia pensó en una verdulería, pero en la cuadra de su casa había tres verdulerías.

“Mi cabeza no paraba pero lo mío es cantar, soy artista y decidí hablar con la gente para que se ponga en contacto conmigo. Quedamos de acuerdo en un cachet y me lo depositan en la cuenta. La idea de los shows comenzó porque en la segunda fase de la cuarentena, muchas familias me llamaron para amenizar sus reuniones”.

Cuenta Patricia que “el padre de una señora que muchas veces me había llamado para celebrar aniversarios, eran los 25 años de casados de su hermano, ante la imposibilidad debido a la pandemia y a todos los protocolos, yo no podía salir, mi marido está a punto de cumplir 70 años, es hipertenso con epoc, yo soy diabética, si nos enganchan en la calle nos meten presos, nos quitan el auto, no había manera que saliera. Había que buscar otra manera. Les pregunté cuál fue la canción con la que se pusieron de novios, el primer tema que bailaron y yo se los grababa, le encantó la idea y así empecé”.

“En ese entonces todavía no me manejaba con la cuenta bancaria, ni el CBU. Lamentablemente fuimos perdiendo el miedo y dejamos de tener ciertas precauciones. Les mandé al whatsapp unos videos contándoles de qué se trataba el regalo, el tema fue “Cuando estemos viejos”, muy personalizado y les encantó, lo pasaron a la compu y salió todo muy bonito. No se me había ocurrido que eso podía ser un trabajo estable”, agrega la cantante.

“Por ejemplo una amiga de San Nicolás me ha enviado dinero para cantarle cinco tangos a los padres que han cumplido 50 años de casados hace 15 días. No le quería cobrar pero le pidió el número de CBU a mi hijo. Ahí dije que era lo mío y tiene que ser una idea para todos los artistas, que se pongan a trabajar en vez de estar haciendo shows en vivo y gratis para la gente, tienen que promocionar y vender sus shows”.

El espectáculo, según describe Vizcaino, se trata de un mini show, cinco o seis temas o lo que el cliente quiera pagar. “Así están las cosas, tratando de salir a flote hasta que esto pase”.

Quien quiera un show de Patricia, puede llamarla al 156739929.